miércoles, 21 de febrero de 2024

1-N

 

Los muertos.
Todos los muertos.
A los que van muriendo.
A los que van matando.

Desalojando la vida.
El desahucio de lo que palpita.
El repentino infarto. Todo eso
que es terminal. Lo cancerífero.

La cola avanza hacia la duda.
Hacia la incertidumbre.
Estamos aquí. Luego allá,
donde nadie sabe.

Los que tenemos vértigo
preferimos el Infierno,
porque el Cielo nos da
canguelo... temblor de piernas.

Ya fuimos muertos por desazón,
por costumbre, por hábito.
La vida es la antesala de todo eso.
El azar es el terror del cómo.

La vida, esa trampa arácnida.
La muerte, ese silencio de terciopelo.
Ese quejarse del no estar de quien se quiere.
De imaginárselo dormido. Pero no.

Siempre un féretro por medio.
Una caja. Un almacén del alma.
Un pijama eterno. Hasta incluso la ceniza.
Hasta cuándo el recuerdo.

Morir es un acto distraído.

SOSTENGO

Sostengo que no tengo
tantos mis contentos,
tan tontos, goteando...

Gitana, ¡qué ganas de sentío!
¿Es sano este gentío?
¡Santa Tángana Ignota!
¡Ganges, Mecong, Tanganica!

¡Sigan gaseando! Con todo ese gas,
ganas aquí Nagasaqui, Quísinguer,
¡qué gusano! En saunas de ONU;
unos se agotan, gota a gota,
toga a toga, boca a boca
sotto sotana... ¡Qué cosa!
¡Qué asco!

Rangos. Sorna. ¡Ngrosna!

Sogas, sacos, tongas y tongas...
Augustas torturas; roturas, curas,
tantos curas... ¡Acusar a curas! Sacar
esas cosas sucias, engatusando
esos acuosos sesos,
¡socorro!

DOLCEFARNIENTE

No me recomiendo en ciertos días.
El problema está en que no sé
cómo tomarme hoy esa pereza,
mañana aquella furtiva visita a la tienda,
y el resto del tiempo
ya sé bien que es cosa mía:
esa tétrica molicie tan fecunda,

tan severa.

DEFORME (Helgo Monriz, 1975)

Tengo callos en la nariz,
cerumen en el pene.
Me he luxado los labios
intentando mirarte con la boca.


Me han salido rizos en las uñas,
hongos en el pelo.
Hablo por los codos
lo que escribo con en culo.


Sudo por las pestañas,
mis dedos bostezan;
hago caca con el corazón
y orino con el cerebro.


Cuando me empacho
vomito por las orejas;
me lloran las rodillas
cuando me tiran de los sobacos.


Follo con el hígado
y como por los ojos.
Mi piel grita si mi escroto
tropieza con las patas del mar.


Tengo a menudo acidez de cejas,
y al caminar cojeo de páncreas.
No puedo oler bien por el ano:
un simple catarro me estriñe.

Me moriré de un infarto de fémur,
o de un cáncer de alma.
Mientras tanto, prefiero estrornudar
con toda la columna vertebral.



SO FAR A DAY

Tiembla el ascensor

cuando desciende.

Hace ruido como de gárgara,
como si hubiera de tragarme

la tierra. Es el vértigo
que lo atenaza.

Pienso a veces que el paraíso
ocurre cuando la jaula de Faraday

se me abre al mundo.

IMBOKKALUPO

Las gallinas se oponen.
Traman un sabotaje constante.
Son odiosas porque nunca
se conforman.

Del corral me llegan informes.
Quejas desplumadas. Razón
tendría para iniciar exhaustiva
investigación.

Han dejado de poner
huevos. Protestan por todo:
están iniciando una campaña
en contra del pienso.


Tienen luz, hogar, comida.
¿De qué se quejan?
Me da en el hocico
que saben leer.

Me desataré.

RWÀG SMEN Õ'R

 Trôzh mü nãrg gròpp
fjül grek måm gûl.

Frepp, k’hang, hlûl.
Am àrt dëk’h e mù

ga a’ã hūp ge ló shïr.
Èäm fwá kzìr.