miércoles, 11 de febrero de 2015

AFLORISMOS

Ante el vicio de recibir, lo mejor siempre resultará muy poca cosa.

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Cuando nos hacemos preguntas nunca ponemos signos de interrogación.

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La dificultad nace del miedo a lo evidente.

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Llegará ese día en que el camello hubiera deseado no caber por el ojo de la aguja. 

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Reciclar perpetúa lo inútil.

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Los individuos provienen de sociedades desestructuradas.

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El poder es al gobierno lo que la eficacia a la eficiencia. 

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El amor es un trastorno efectivo.

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Merecer, un verbo que merece ser desactivado.

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Era tanto su amor propio, que al masturbarse fingía sus orgasmos.

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Las frases hechas, como la policía: o disuaden o intimidan.

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La distancia es una suspensión temporal de la presencia; no es la desaparición.

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El pudor garantiza el deseo.

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No siempre es corto el camino más rápido. 

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Es normal pensar que la verdad existe; pero no lógico.

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La voz se afina en silencio; también el oído.

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A quien le guste jugar ha de gustarle perder. Cierto es que a quien le gusta ganar a menudo propone el juego.

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La huida: la mejor habilidad de los amantes.

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Gaviotas como buitres.

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La conciencia o el instrumento para sentir la mente.

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La verdad nos hará liebres.

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Entenderse: extenderse.

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Nuestros esclavos nos visten.

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El dinero da la velocidad.

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Las caracolas son los teléfonos de la Atlántida.




sábado, 31 de enero de 2015

FULANA LETAL

No es fulana una cualquiera,
ni tan anónima, ni siquiera
es algo por debajo de una falda.

Es fulana letal
como la misma vida que la desviste
cada noche por los pies,

sus arrinconados pies
de frío recibidor,
de tacto píldora.

Fulana tiene un nombre,
siempre inusual como costumbre,
ni tan anónima, ni tan cualquiera...

Mínima flor de un segundo
que desemboca
en sus párpados,

—como lluvia que tiembla tras el cristal.
así el sudor de su tierna mandíbula,
lugar por donde se le caen peces.

No es fulana una cualquiera,
ni tan acólita, nunca en espera,
es alga en un tacto de mareas.

Es fulana letal.
Es pólvora.

lunes, 19 de enero de 2015

ORACIÓN MATINAL

Bendíceme.

Aleja de mí
cualquier razón
de fe.

Déjame aquí
solo en la montaña,
inmóvil.

No me dejes caer
en la oscuridad
de la Palabra.

Aparta de mí ese Verbo.
Quédatelo.
No lo necesito.

Pues si el Verbo
es Carne,

también ha de ser
Agua,

y por eso proclive
a la expansión.

No te me muestres,
es más digna tu ausencia.
No intentes buscarme

porque desde el lugar
más profundo de la Tierra
soy yo el que te vigila.

Me basta con delatarte
para hacerte esclavo
de los Hombres.

Concentra tu Poder
en el tiempo y hazme libre
de él. De Ti.

Bendíceme.

jueves, 11 de septiembre de 2014

CRICRÍ

por fin oigo grillos

en la oscuridad

luciérnagas de sonido
en el silencioso
acontecerse

de quien escucha

miércoles, 11 de junio de 2014

TRÁNSITO

para siempre,
Héctor, en tu memoria.

El tiempo es
circular.

Por eso,
ahora que te incorporas
al flujo detenido del presente,

ahora que divisas
una curvatura, como de gatos
en la lejana caricia,

sigo extendiendo mi mano
desde estos charcos
donde sigo sin hacer pie,

buscándote.

Pero tu barco viene lento.
Navega tranquilo por estas aguas
sin heridas de galerna.

Entre la niebla,
de pie sobre el muelle,
mi oficio es esperarte.

Se me ha encomendado
la misión de recibirte
y aún no distingo tu abrigo.

Pero aquí nunca se hace tarde.

Aquí es siempre ahora,
por eso esperarte
es un oficio de locos;

lo llevo con paciencia,
pues la espera es el pecado
que a este lado ahora redimo.

Me ha tocado ponerte las calles,
regar tu parcela de estrellas,
mostrarte este lugar del que te hablé.

No te preocupes, no te hace falta pasaporte.

Tus datos están aún por llegar;
pero he hecho un par de llamadas
y no encontrarás impedimentos.

Les he dicho que yo me encargo.
He sobornado con tus versos al aduanero
para que no tengas que declarar por tus palabras.

Ahora te veo,
ahí en la proa. Eres el que fuma
a horacajadas sobre el bauprés.

Te hago señas.

Desciendes por la pasarela
con tu abultada maleta.
Mira que traes cachivaches.

Prolongas, como siempre,
el abrazo del encuentro,
bienvenido, bienhallado.

—¿Mareado?—, te pregunto.
—Un poco—, me respondes.
Te ofrezco un cigarro.

Tu tiempo
es ahora todo el tiempo.

Bienvenido al otro lado de la lluvia.

jueves, 29 de mayo de 2014

ALVARESQUE: HYPNOPÉDIE.

para Álvaro,
en nuestra "herramienta de soledad".


¿Quién viene a verte siempre tan tarde?

Sé que el amanecer aún hace tundra en tus canas,
te retira las legañas del espejo para que al mirarte
a los ojos, desnudo de nombre,
por ser sábado, te toque llamarte Álvaro.

En esos ojos tuyos que la muerte no se atreva, 
ni nunca, ni más triste, ni siquiera amordazado;
te halle junto a la penumbra del postigo árabe,
respirando júbilo de jazmines,

la felina seducción de las naranjas;
pero no aún donde no puedes defenderte
porque te debes a un tiempo de corazas,
al pecado más torpe, al emplumado reptil.

Sé que aún te falta descubrir
el secreto mecanismo de las palomas.
Pues al final todo termina y empieza
en el pan: la tecnología del verbo.

En eso piensas mientras retiras de la taza
la cucharilla, bastón involuntario del recuerdo:
en el aire el café, el silencio, los amigos
que se piensan, y ocurren tras el biombo,

bajo la mesa, acurrucándose en la punta
de tus zapatos manchados de tinta,
sobre el cálido y blando motor que inflama
en tu gesto la velocidad del gusto.

Sé que te frenan la lengua algunas palabras;
que se te pierden por el pasillo juguetes que detestas.
Sin embargo hay curare en cada sílaba que dices
desde tu territorio chamán, frente a las piedras.

Ahora abres la puerta y sales.
¿Llevas cascabeles en el bolsillo?
Me gusta cómo ajustas el retrovisor,
el astrolabio del tiempo.

Siempre es un placer conducir contigo,
estés donde vayas.



miércoles, 28 de mayo de 2014

ANTOLOGÍA DE ALLÍ #2

CRÓNICA MARCIANA

Vivo en una ciudad extraterrestre, de un país extraterrestre, en un planeta extraterrestre.
Sus habitantes, todos extraterrestres, hablan en una lengua extraterrestre cosas que tienen que ver
con todo lo extraterrestre.

El clima, aquí, por supuesto, también es extraterrestre;
como lo son, además, la ceguera, la memoria y los mirlos,
esos descomunales mirlos extraterrestres.

Nuestros sobrinos, son extraterrestres. Alargan sus bracitos extraterrestres
hacia el borroso arquetipo que enuncia su futuro extraterrestre.
Plantamos niños, aquí. También...

Pero los extraterrestres tenemos nostalgia,
una descomunal nostalgia de mirlo extraterrestre,
por un pasado ya a muchos años luz de nuestros dioses.

Les erigimos monumentos extraterrestres,
monolitos macizos, catedrales de viento,
como menhires fósiles de su sombra.

El verano es extraterrestre,
con sus nubes de cloro pidiendo tormenta.
Los paraguas extraterrestres son, por tanto, los mejores.

El amor, ah sí, el amor.
También lo plantamos aquí.
Es el único narcótico terrestre

cuya posesión se penaliza.
Por eso disculpen este tono,
algo extraterrestre.

No se me permite guardarles ningún afecto
por muy extraterrestre que éste pueda llegar a ser.
Por mucha que sea la memoria que aún conserve

de exterrícola.

(De Cautiverio de escamas, de William End, 1974)

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MARTIAN CHRONICLE


I live in an alien town, of an alien country, in an alien planet.
Its kind, entirely alien, talks in alienish about main alien issues.

Climate, here, is also alien, of course;

as it is blindness, indeed, memory and blackbirds,
those colossal alien blackbirds.

Our nephews, they are aliens. They hold out their alien armies

towards their blurry alien-futures archetype advice.
We do plant children, here. Too...

But, we aliens feel homesick,

a colossal alien-blackbird homesick,
by cause of many light years far away from our gods.

We erected alien monuments for their sake,

solid monolytes, wind-cathedrals,
as if shadow-fossiled menhirs.

Summer is alien,

chlore-cloudy storm, whether...
Alien umbrellas are, therefore, the best.

Love, oh yes, love.

We sow it here, too.
The only penalized earthly possession.

So, sorry for this alienish tone.


I'm not allowed to be fond of you at all,

as much deep alien as it could undergo.
Much as the memory it's still retained

as an ex-earthling. 


(Scales in captivity, 1979)


Traducción: Javier Mérida.